

Generalmente ignoramos las señales que nos dicen que estamos trabajando demasiado. Es cuando colapsamos por completo, que nos arrepentimos por no haber hecho algo al respecto. Conoce algunos consejos para que puedas identificar las señales de alerta y frenes al burnout antes de que no puedas levantarte de la cama.
Existen varias señales que te permiten identificar el agotamiento. Físicamente sientes dolor en los hombros, en la cabeza y el sistema nervioso está activo incluso en tus momentos de descanso, por lo que no puedes dormir con facilidad.
Emocionalmente, te sientes con poca motivación, la paciencia se agota y las cosas se sienten más pesadas. Asimismo, tu mente está nublada, tardas en procesar los pensamientos más sencillos, requieres mucho esfuerzo para concentrarte y casi no tienes energía.
Aunque el cuerpo se está comunicando a gritos, las personas de alto rendimiento pueden ignorar estos síntomas para seguir cumpliendo sus obligaciones. Luego, el ritmo empezará a bajar, los flujos de trabajo se atascan, los plazos se extienden y los resultados se ven perjudicados. El riesgo es que puede ser demasiado tarde cuando finalmente las escuchen.
Para evitar llegar a este punto sin retorno, te mostramos algunas técnicas para reiniciarte:
Busca espacios que te den energía: identifica momentos del trabajo que te resultan revitalizantes frente a aquellos que pueden resultar agotadores. Conocer esto te permitirá establecer límites o ampliar momentos para lo que te hace bien.
Reserva tiempo para hacer lo que te gusta: no todo es trabajo. Compartir momentos con tus seres queridos, hacer las actividades que te apasionan o darte un espacio para descansar es esencial para mantener el equilibrio. Recuerda que la productividad se basa en los momentos de recarga mental y física que te des, no se trata de activarte sin descanso.
No eres perfecto y está bien: los errores son humanos y reconocer que las cosas no siempre van a estar bajo control es el primer paso para superar los obstáculos y continuar.
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